Soy eso... ¡Ah! y también aquello.

Indudablemente en mi mente y ser se mueven dos seres totalmente diferentes. Ambos quieren su espacio en mi vida. Luchan por el liderazgo. Tienen el mismo poder. 

Entre apocalipsis emocionales y calmas espirituales hacen navegar a mi alma. Aguas turbias, aguas claras , de las dos se ha de beber. 

He invadido mis infiernos vestido de querubín, tratando de ignorar esas partes oscuras de mí; como el miedo, la envidia, la hipocresía, la lujuria, la soberbia,  la avaricia, los celos, el apego, la codicia, el rencor... Esconderlas, mal elección. Salen sorpresivamente a la superficie como poderosa lava hirviendo, quemando mis alas, calcinando mi corazón.

Con mi "sombra" he brincado al paraíso destellante de mis virtudes, tratando de opacar con tal oscuridad las luces que genera la bondad, el perdón, la calma, la resignación, la fe, el recato, el desapego, la compasión... Esconderlas, mal elección. Salen sorpresivamente a la superficie como poderosa iluminación, encandilando gravemente hasta cegar mi razón.

A la final, no puedo ser un ser auténtico si me falta alguno de los dos. Fingir por complacer a otros que soy solo esto, ignorando que también soy aquello, me obliga a usar una máscara que cubre el alma de alguien que se está mortificando por dentro. 

Indudablemente, en mi mente y ser se mueven dos seres totalmente diferentes. Ambos quieren su espacio en mi vida. Luchan por el liderazgo. Tienen el mismo poder. 

No hay de otra. Debo hacer que se pongan de acuerdo. Debo reconocer mis dualidades; Permitir que ambas partes se cuiden entre sí,  y que me compartan prudente y amorosamente. 

La autenticidad es mágica libertad aún entre llamas o crucifixiones. Lo falso es dolorosa condena aún entre edenes. 

Con afecto: Susurro. Javier Suárez. 






Comentarios